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PROTECCIÓN JURÍDICA DEL SOFTWARE

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DE LOS PROGRAMAS DE COMPUTACION Y LAS BASES DE DATOS EN NUESTRO PAÍS

Artículo 101.  Se entiende por programa de computación la expresión original en cualquier forma, lenguaje o código, de un conjunto de instrucciones que, con una secuencia, estructura y organización determinada, tiene como propósito que una computadora o dispositivo realice una función especifica.

 Artículo 102. Los programas de computación se protegen en los mismos términos que las obras literarias. Dicha protección se extiende tanto a los programas operativos como a los programas aplicativos ya sea en forma de código fuente o de código objeto. Se exceptúan aquellos programas de cómputo que tengan por objeto causar efectos nocivos a otros programas o equipos.

 

Articulo 103. Salvo pacto en contrario, los derechos patrimoniales sobre un programa de computación y su documentación, cuando hayan sido creados por uno o varios empleados en el ejercicio de sus funciones o siguiendo las instrucciones del empleador, corresponden a este.

Como excepción a lo previsto en ele articulo 33 de la presente Ley, el plazo de la cesión de derechos en materia de programas de  computación no esta sujeto a limitación alguna.

Articulo 104. Como excepción en lo previsto en el artículo 27 fracción IV, el titular de los derechos de autor sobre un programa de computación o sobre una base de datos conservara, aun después de la venta de ejemplares de los mismos, el derecho de autorizar o prohibir el arrendamiento de dichos ejemplares. Este precepto no se aplicara cuando el ejemplar del programa de computación no constituya en si mismo un objeto esencial de la licencia de uso.

Articulo 105. el usuario legitimo de un programa de computación podrá realizar el numero de copias que le autorice la licencia concedida por el titular de los derechos de autor, o una sola copia de dicho programa siempre y cuando:

I.  sea indispensable para la utilización del programa, o

II. Sea destinada exclusivamente como resguardo para sustituir la copia Legítimamente  adquirida, cuando esta no pueda utilizarse por daño o perdida. La  copia de respaldo deberá ser destruida cuando cese le derecho del usuario para utilizar el programa de computación.

Articulo 106. El derecho patrimonial sobre un programa de computación comprende la facultad de autorizar o prohibir:

I. la reproducción permanente o provisional del programa en todo o en parte, por cualquier medio y forma;

II. la traducción, la adaptación,  el arreglo o cualquier otra modificación de un programa y la reproducción del programa resultante;

III. cualquier forma de distribución del programa o de una copia del mismo, incluido el alquiler, y

IV. la de compilación, los procesos parar revertir la ingeniería de un programa de computación y la  desensamblaje.

Articulo 107. Las bases de datos o de otros materiales legibles por medio de maquinas o en otra forma, que por razones de selección y disposición de sus contenido constituyan creaciones intelectuales, quedaran protegidos como compilaciones. Dicha protección no se extenderá a los datos y materiales en si mismos.

 

Articulo 108. Las bases de datos que no sean originales quedan, protegidas en su uso exclusivo de quien las haya elaborado, durante un lapso de cinco años.

Articulo 109. El acceso a la información de carácter privado relativa a las personas, contenida en las bases de datos a que se refiere el artículo anterior, así como publicación, reproducción, divulgación, comunicación pública y transmisión de dicha información, requerirá la autorización previa de las personas de que se trate.

Quedan exceptuados de lo anterior , las investigaciones de la s autoridades encargadas de  la procuración e impartición de justicia, de acuerdo con la legislación respectiva, así como el acceso a archivos públicos por las personas autorizadas por la ley, siempre que la  consulta sea realizada conforme a los procedimientos respectivos.

Articulo 110. El titular del derecho patrimonial sobre una base de datos tendrá el derecho exclusivo, respecto de la forma de expresión de la estructura de dicha base, de autorizar  o prohibir:

I.  su reproducción permanente o temporal, total o parcial, por cualquier medio y de cualquier forma;

II. su traducción, ordenación, readaptación y cualquier otra modificación;

III. la distribución de la original o copia de la base de datos;

IV. la comunicación al publico, y

V. la reproducción, distribución o comunicación publica de los resultados de las operaciones mencionadas en la fracción II del presente artículo.

Articulo 111.  Los programas efectuados electrónicamente que contengan elementos visuales, sonoros, tridimensionales o animados quedan protegidos por esta ley en los elementos primigenios que contengan.

 

Articulo 112.  Queda prohibida la importación, fabricación, distribución y utilización de aparatos y la prestación de servicios destinados a eliminar  protección técnica de los programas de cómputo, de  las transmisiones a través del espectro electromagnético y de redes de telecomunicaciones y el resultado que se obtengan de esta transmisión estarán protegidas por esta ley.

En el camino respecto a una regulación efectiva en materia de protección jurídica de  los programas de cómputo ha sido sinuoso y nada fácil. Las compañías productoras de software han invertido importantes recursos económicos y humanos para salvaguardar sus derechos, que no han resultado tan eficientes como se esperaba. 

 

Sobre este particular, ya se han planteado una serie de innovaciones jurídicas que se tratan de fundamentar, en materia del copyright o derechos de autor, en una nueva filosofía normativa muy sui generis respecto a la protección de este tipo de productos.

Una de estas voces en el ambiente del copyright mundial es precisamente de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) que, retomando propuestas al respecto de la Comunidad Europea, han señalado una nueva normativa del “derecho sui generis” de la propiedad intelectual en derechos autorales en materia de programas  de computo, pero sobre todo, en los problemas de derecho de autor de la distribución electrónica de documentos.

Respecto a los aspectos esenciales del derecho sui generis para una efectiva protección, la Comunidad Europea y el OMPI señalan que debe circunscribirse en:

º un nuevo derecho que se aplicar a todas las bases de datos publicadas que envuelvan inversiones  de talento y dinero, no solo alas bases de datos que sean por si mismas creaciones intelectuales originales.

º el nuevo derecho se aplicara a todas las bases de datos publicados, este o no su contenido protegido bajo derecho de autor.

º el nuevo derecho tendrá una adecuada duración (cincuenta años desde la primera publicación, renovables en razón de cambios sustanciales en el contenido: cambios que pueden evidenciarse por una acumulación de cambios no sustanciales, en su caso).

º el nuevo derecho no estará sujeto a excepciones que lo transformen en inaplicable. La publicación de bases de datos se dirige a proporcionar un fácil y preciso acceso a pequeñas (y  a veces no tan pequeñas) porciones de informaciones extraídas de la misma crítica. Excepciones tales como las fundadas en partes insustanciales, usos leales para investigación o uso privado, privilegios de biblioteca, meramente replican la función del editor y evaden las  condiciones de uso impuestas al usuario para asegurar su pago por ese uso. El derecho, en consecuencia, impone controlar el acceso de cada ítem individual componente de la base de datos.

º el nuevo derecho no deberá estar sujeto a nuevas licencias compulsorias o a disposiciones sobre retribución  equitativa, salvo (quizá) que la base de datos haya sido publicada por una autoridad publica  para mejorar el accesos a la información publica.

º finalmente, existe un crecimiento consenso de que los estados deberían operar este derecho sobre las bases del trato nacional y no de la reciprocidad,  no obstante que el trato nacional no constituya un requerimiento de la convención de Berna (desde que el derecho sui generis no constituiría un derecho de autor, sino una  forma de derecho vecino).



MARIA GUADALUPE VALES ESPINAL